EL ENTE
En el año de 1974 el departamento de psiquiatría de la universidad de California conoció el caso de Carla Moran, ella denunciaba haber sido violada repetidas veces por un ser invisible, según sus palabras todas las noches en su dormitorio era poseída “carnalmente” y contra su voluntad por una entidad desconocida que además de violarla repetidas veces, la golpeaba por todo el cuerpo.
Al principio el relato lo atribuyeron a desordenes mentales, sin embargo esta opinión fue cambiando de rumbo, ya que las magulladuras que presentaba no podían haber sido provocadas intencionalmente y tampoco se podían explicar científicamente. Por lo que decidieron tomarlo con mayor seriedad e indagar en profundidad, para despues entrevistar a la mujer, a sus hijos y gente que era cercana para poder recolectar hasta el mínimo detalle de la historia, aunque para su sorpresa todos los interrogados coincidieron y afirmaron haber presenciado en alguna ocasión estos extraños sucesos. Cuando se demostró que Carla era estable emocionalmente y no padecía algún desorden psicológico, despues se le sometió a una hipnosis regresiva en manos del especialista en el campo, aunque lamentablemente ninguna de las sesiones pudo aportar datos relevantes.
Después de varias investigaciones, el equipo de científicos se instaló en la vivienda de Carla para documentar las agresiones. Durante su estancia vislumbraron Orbs (bolas de luz) que rodeaban constantemente a la mujer, estas salieron plasmadas en varias fotografías, fueron testigos de extraños sucesos, vieron estallidos de luces muy rápidos, tanto que fueron incapaces de fotografiarlos con el equipo con el que contaban.
Mientras hablaban con el hijo mayor de Carla en la cocina de la casa, una alacena se abrió y de ella salió disparada una cacerola, segundos después la mujer empezó a gritar “esta en el dormitorio”, ambos investigadores intentaron fotografiar al ente pero no lo lograron
En la tercer noche llegaron a presenciar la aparición de una luz que salió de la pared y se expandió en medio de la habitación hacia todas las direcciones. Carla afirmaba que el atacante era un hombre, o al menos tenía la anatomía de uno y que a veces está acompañado de otras criaturas que se encargan de sujetarle las piernas.
Por más que se intentó, psiquiatras y exorcistas no consiguieron liberarla del ser que la poseía a diario. Las constantes agresiones sexuales hicieron que ella padeciera de tres embarazos psicológicos además de los incontables traumas que cada ataque causaba en su mente y la de su familia.
Desesperada, Carla se trasladó al laboratorio de la Universidad de California donde vivió dentro de una casa de cristal especialmente diseñada para ella, era monitoreada por cámaras de seguridad y tenía vigilancia constante, pero aún así el Ente pudo hallarla y lograr su cometido.
La noche que fue atacada de nuevo, los que presenciaron el hecho pudieron observar como el cuerpo de la mujer se retorcía, movía como si alguien en verdad la tomara sexualmente, pero no podían ver a ese ser. A pesar de las pruebas parte de los médicos implicados en el caso seguían creyendo que Carla era presa de sus propios traumas ya que durante la hipnosis salió a la luz el hecho de abusos sexuales de los cuales había sido víctima de niña.
Carla y su familia se mudaron a Texas con la esperanza de encontrar paz y no se supo más de ella, ni siquiera si los ataques continuaron o no.
La noche que fue atacada de nuevo, los que presenciaron el hecho pudieron observar como el cuerpo de la mujer se retorcía, movía como si alguien en verdad la tomara sexualmente, pero no podían ver a ese ser. A pesar de las pruebas parte de los médicos implicados en el caso seguían creyendo que Carla era presa de sus propios traumas ya que durante la hipnosis salió a la luz el hecho de abusos sexuales de los cuales había sido víctima de niña.
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